Al cumplirse 7 años de conflicto armado en Siria, mas de un millón de niños han muerto o están heridos en los dos primeros meses de este año.

18 Mar, 2018

Según un reporte de la UNICEF, la población de Siria lleva 7 años de sufrimiento, desesperación y violencia, donde no existe un solo niño que no esté sufriendo por esta guerra que parece nunca terminar.

En Siria y países vecinos, necesitan ayuda humanitaria, estamos hablando de 13,1 millones de personas, donde 5,3 millones son niños, y de esos 1,2 millones viven en zonas de difícil acceso, mientras 170.000 niños viven en zonas sitiadas de Siria. Y 2,6 millones se encuentran refugiadas en Líbano, Jordania, Irak, Turquía y Egipto.

La violencia en el país se ha acentuado, a tal punto que en los dos primeros meses de este año, aproximadamente 1.000 niños han muerto o han sido heridos. Mientras otros, son torturados, secuestrados, reclutados en grupos armados o víctimas de violencia sexual.

La crisis en Siria no tiene precedentes por su complejidad, barbarie y persistencia. Ya van 7 años de violencia, pobreza y desplazamiento, con las consecuencias más destructivas para millones de niñas y niños; ya que, sus familias no tienen recursos para cubrir sus necesidades básicas de alimentación y abrigo, y aquellos que tienen alguna discapacidad corren el riesgo de ser excluidos y olvidados.

El conflicto de Siria ha llegado a compararse con el exterminio de la población judía ocurrido durante la época de Hitler, ya que en ambos crímenes han ocurrido sin intervención alguna de las otras naciones.

Al margen de los intereses de los estados y de las potencias de uno u otro sector, lo que al pueblo sirio le urge, es el fin del conflicto. La población siria

necesita poder vivir, alimentarse, un techo, tener acceso a la educación, a la sanidad y poder expresarse libremente.

El conflicto de Siria necesita una solución inmediata, que acabe con las limitaciones para la entrega de ayuda humanitaria y asistencia a todos los niños, y le devuelva la vida que ha sido robada a las personas de esa zona de guerra, en especial a los niños.