Científicos proponen un escudo planetario para proteger la Tierra de una tormenta solar pronosticada para la próxima década.

4 Oct, 2017

Las tormentas solares suelen ir y venir sin ser noticia para las personas, a lo sumo, escuchamos de pequeños apagones radioeléctricos o interrupciones de satélites, y por supuesto, de las impresionantes auroras.

Sin embargo, los científicos han advertido que los eventos meteorológicos extremos podrían causar un daño mucho más largo, con un potencial tan devastador que podría eliminar la red eléctrica y causar daños tecnológicos globales.

Para evitar tal catástrofe, los científicos han propuesto un plan para construir un enorme “deflector magnético” que serviría de escudo entre la Tierra y el sol, desviando las emisiones nocivas lejos de nuestro planeta.

En 1859, una gigantesca súper-tormenta geomagnética conocida como el evento Carrington envió poderosas eyecciones de masa coronal hacia la Tierra, interrumpiendo las comunicaciones en el suelo.

Si tal evento ocurriera en el mundo de hoy, los efectos serían catastróficos.

En el estudio, publicado en arXiv, los investigadores del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics señalan que “si el evento de Carrington se produjera ahora, causaría daños significativos a las redes eléctricas, cadenas de suministro globales y comunicaciones por satélite”.

“Las pérdidas económicas acumuladas en todo el mundo podrían llegar a los 10 billones de dólares, y se espera una recuperación completa de varios años”.

Y, hay aproximadamente un 10% de posibilidades de este tipo de evento podría ocurrir en la próxima década, de acuerdo con los investigadores.

El “escudo” propuesto sería esencialmente una bobina de cobre de 100.000 toneladas que depende de campos magnéticos, usando lo que se conoce como la fuerza de Lorentz para desviar las partículas dañinas del sol lejos de la Tierra.

Esto se colocaría a unos 205.000 kilómetros (329.000 km) de la Tierra, y sólo se requiere una deflexión “relativamente pequeña” para proteger el planeta.

Un proyecto de este tipo no sería barato, pero costaría mucho menos que el daño causado por una tormenta solar catastrófica.