Este gánster, traficante de drogas, adicto, proxeneta y ladrón reformado, cubrió su cuerpo con tatuajes, incluyendo sus ojos, en arrepentimiento por todos los crímenes que cometió.

8 Ene, 2018

Una vida colmada de los peores crímenes, vinculados con drogas, robos y secuestros, fueron los motivos que tuvo este hombre de 60 años, de Melbourne, para cubrir cada centímetro de su cuerpo con tatuajes, incluida su nariz y sus ojos, como una forma de rechazo y arrepentimiento por la vida que llevó.

John Kenney, ha llenado su cuerpo con coloridos tatuajes, rememorando, la dura vida que vivió desde los 7 años, que lo llevo a cometer despreciables crímenes.

Cuando tan solo era un niño tuvo que irse de su casa, asegura que nunca hubo amor de parte de sus padres, y que solo había violencia y malos tratos. Durante varios años, tuvo que vivir en las calles, durmiendo en cartones cerca de la basura y cuenta con dolor, como a cuando tenía 9 años fue arrestado por primera vez, y ni siquiera logra recordar la razón.

Mientras estuvo en la correccional por primera vez, fue violado repetidas veces, por jóvenes mayores que él, por lo que el no tuvo como defenderse.

A los 12 años, probó las drogas por primera vez, y desde entonces se volvió extremadamente adicto a ellas. A partir de ese momento, su vida se convirtió en un círculo vicioso lleno de crímenes y arrestos.

A los 18 años, comenzó a tatuar su cuerpo, y de allí en adelante, se convirtió en un vicio además de las drogas, que solo pudo detener cuando no tenía un espacio vacío.

“Los tengo en cada parte de mi cuerpo, mi psicóloga piensa que me odio a mi mismo, pero me encantan, los tengo en la nariz, la lengua, los ojos, tal vez he ido demasiado lejos, parece que estoy infligiendo dolor a propósito”, dijo.

Pero todo eso ha cambiado ahora. Está viviendo en un hogar permanente y ha tratado de ayudar a los jóvenes, para guiarlos lejos del camino de las drogas y los excesos.

“Me arrepiento de la mitad de mi vida, desde el día en que nací hasta que me enderecé… Pienso en las víctimas que dejé atrás, lo siento mucho”.

Actualmente también se dedica a ayudar a las personas de la calle.