La adicción de este hombre es tan extrema, que todos los días se pone una jaula en su cabeza.

11 Abr, 2018

Ibrahim Yücel es un hombre de Hürriyet, Turquía, de 42 años, que hace tiempo decidió dejar de fumar. Por desgracia su adicción a los cigarros era tan terrible, que todos los métodos que probó fallaron. Desde los 16 años se había acostumbrado a fumar dos cigarrillos diarios. Fue por eso que decidió recurrir a una medida mucho más drástica y extrema.

Tras morir su padre a causa del cáncer de pulmón, Ibrahim quiso dejar de lado este mal hábito.

Para ello se fabricó un casco con barrotes que le impidiera llevarse los cigarros a la boca.

Todos los días se enjaula la cabeza para evitar fumar, cerrando el casco con una llave que luego le entrega a su familia, con tal de no abrirlo él mismo.

Ibrahim puede respirar, tomar bebidas con popote y algunos bocadillos minúsculos a través de los barrotes de su jaula, la cual se ha acostumbrado a llevar todo el tiempo.

Aunque a sus vecinos les perturba verlo usar semejante cosa, su familia piensa que vale la pena si Ibrahim se mantiene lejos del tabaco.