Las clínicas de tortura para “curar” la homosexualidad si existen y son terribles.

30 May, 2017

Paola Paredes es una fotógrafa que ha llamado mucho la atención de todos los medios a través de sus fotos. En su última colección ha querido retratar la realidad de unas clínicas clandestinas que existen en Ecuador para “curar” la homosexualidad. La realidad que viene con ellas es terrible.

A las mujeres homosexuales las hacen limpiar todo un baño con un cepillo de dientes, y si se equivocan les meten la mano en el retrete.

Para ducharse disponen de tan solo 4 minutos.

Las mujeres que han pasado por estas clínicas, han sufrido violaciones “correctivas”.

Con un terapeuta hombre las hacen ponerse tacones, falda corta y maquillaje, y las hacen caminar para que se acostumbren. Algo agotador.

Las chicas que se comunican, pasan por castigos severos, como golpizas y estar arrodilladas con biblias en las manos.

Si se niegan a comer, reciben una golpiza.

Todas estas clínicas están disfrazadas como centro de rehabilitación para alcohólicos o drogadictos.

Las pacientes son forzadas a maquillarse frente a un espejo bajo supervisión.

Son obligadas a hacer ejercicios mientras les gritan.

A las que muestran mal comportamiento, las hacen beber un líquido misterioso que puede que contenga clorina, café amargo y agua de retrete.

El castigo psicológico que pasan es increíble.

Aquellas que no muestran los “modales de una señorita” son golpeadas con un cable.

Las atan a menudo como penitencia.

Las hacen limpiar zonas específicas, y si los superiores no están contentos, son golpeadas.

A todas las hacen leer la biblia, y hay castigos por no memorizársela.

Las cenas en silencio esperan al final del día con comida muy pobre. Una horrible realidad.