¡SACERDOTE ACTIVO es condenado a 63 años de CÁRCEL por abuso sexual a niños!

17 Mar, 2018

Jesús Romero, 1994, 11 años, quería ser misionero, y empezó como sacristán en algunas misas, en las iglesias de San Agustín de las Cuevas y San Judas Tadeo, en la ciudad de México. Allí conoció al sacerdote Carlos López Valdés, 50 años, quien lo llamaría “Padre Carlos”.

El Padre Carlos se ganó la confianza de los padres del pequeño, aprovechó para llevar al niño a pasar un fin de semana en su casa de Cuernavaca, y fue ese día en el que comenzaron los abusos; ya que el sacerdote le pidió a Jesús que se acostara con él, desnudo, y en la madrugada empezó a tocarle sus partes íntimas.

Esta situación se volvió recurrente. El Padre Carlos comenzó a tocarlo, besarle y obligarlo a practicarle sexo oral en la Parroquia de San Agustín de las Cuevas, y lo hacia los fines de semana en la casa de Cuernavaca.

Pero esto no solo le sucedía a Jesús. También abusaba de otros niños. Y su degeneración llegó al punto de fotografiar a él y a los monaguillos semidesnudos o durante el acto sexual, para luego hacer circular dichas fotografías en una red internacional de pornografía infantil.

El Padre Carlos abusó de Jesús, sexual, física, espiritual y psicológica mente, durante los siguientes 5 años.

Jesús, con 16 años, entró al mundo del alcoholismo y drogadicción, hasta la edad de los 20 años.

Romero, con 25 años, tomo la decisión de denunciar formalmente al Padre Carlos, y logró encontrar los discos del clérigo, donde había más de 70 imágenes.

Al salir la denuncia, los obispos le sugirieron al Padre Carlos que se internara en Casa Damasco, una de las viviendas para que los clérigos “curen o traten” trastornos de naturaleza sexual.

La investigación duró 10 años, y el Padre López seguía trabajando en la iglesia junto a los niños.

México está haciendo historia, cuando el pasado 8 de marzo, por primera vez, un juzgado condenó a Carlos López, sacerdote activo, a 63 años de cárcel por violar a un menor. Y Jesús recibió una indemnización económica de 75.000 pesos mexicanos (cerca de 4.000 dólares)

Si hay algo positivo en el caso es que por fin se conoce una sentencia de esa naturaleza a un clérico activo.